Historias

Todo rider tiene una historia.

Diferentes lugares, diferentes edades, diferentes razones para empezar. Pero todos compartimos algo: ese momento en que el snowboard se convierte en mucho más que aprender a bajar una montaña.

Carlos 🇵🇪

“Gracias, Paulo, por ayudarme a cumplir uno de los sueños de toda mi vida.”

Mi nombre es Carlos y tengo 53 años. Llegué a Canadá cuando tenía 30 años, y uno de mis sueños era aprender snowboard. Durante mis primeros años en Canadá, estuve enfocado en establecer mi vida y mi carrera, así que dejé ese sueño de lado.

Cuando cumplí 40 años, decidí que era momento de perseguir esa meta. Lamentablemente, tuve una mala caída que me lesionó la espalda, y esa experiencia me dejó con miedo de hacer snowboard. Como resultado, decidí no continuar. Sin embargo, con el paso de los años, sentí que había dejado una meta personal importante sin terminar, así que decidí intentarlo nuevamente.

Tuve la suerte de conocer a Paulo mientras buscaba un instructor. Compartí con él mi experiencia anterior y mis preocupaciones, y él me fue guiando paso a paso, ayudándome a recuperar mi confianza. La paciencia, el apoyo y las habilidades de enseñanza de Paulo marcaron una enorme diferencia. Realmente creo que su conocimiento y su amplia experiencia en snowboard fueron factores clave para ayudarme a aprender y disfrutar este deporte.

Hoy puedo apreciar la belleza de estar en la cima de las montañas y contemplar paisajes increíbles. El snowboard me permite relajarme, despejar mi mente y escapar del estrés de la vida cotidiana. Una de las cosas que más feliz me hace es poder compartir esta experiencia con mi hija de 11 años, quien también aprendió con Paulo. Mi esposa no practica snowboard, por lo que esta actividad se ha convertido en algo muy especial que mi hija y yo disfrutamos juntos.

Al venir de Sudamérica y haber crecido en un clima cálido, nunca imaginé que algún día esperaría con entusiasmo la llegada del invierno. Ahora espero cada temporada con muchas ganas para poder ir a las montañas y disfrutar del snowboard.

Gracias, Paulo, por ayudarme a cumplir uno de los sueños de toda mi vida. Tu guía y apoyo han tenido un impacto duradero y muy significativo en mi vida.

Carlos disfrutando una jornada de snowboard en la montaña

Myle 🇨🇴

“Poco a poco consigue que el miedo se convierta en confianza.”

Conocí a Paulo cuando estaba a punto de cumplir 50 años. Tenía muchísimo miedo al snowboard y mi gran meta era poder celebrar mis 50 bajando una pista de principiantes con mi hijo. Hoy, a mis 54, tengo mi propio equipo, practico con mucha más confianza y terminé enamorándome de un deporte que al principio me aterraba. Gran parte de esa transformación se la debo a Paulo.

Lo conocí por casualidad en WinSport. Me vio practicando con mi hijo y me dio un consejo para ayudarme con el miedo. Antes de irme, me acerqué y le pregunté si enseñaba snowboard a “personas mayores”. Él me miró y me preguntó: “¿A cuál persona mayor?” 😂

“¡A mí! Tengo 49 y en dos meses cumplo 50”.

Y así comenzó no solamente una relación instructor-estudiante, sino también una hermosa amistad.

Paulo tiene algo que para mí hace toda la diferencia: enseña desde su pasión. Es paciente, motivador, sabe corregirte sin desanimarte y te hace sentir segura mientras aprendes. Durante las clases te graba mientras practicas y después usa esos mismos videos contigo para que puedas verte, reconocer lo que estás haciendo bien y entender exactamente lo que necesitas corregir. Poco a poco consigue que el miedo se convierta en confianza.

Con los años también les ha enseñado a mis tres hijos. Los cuatro hemos tenido experiencias con otros instructores y en diferentes academias, y todos coincidimos en algo: en una sola clase con Paulo hemos aprendido más que en programas completos de varias clases con otros instructores.

Su apoyo ha ido mucho más allá de las clases: me ha acompañado a escoger mi propio equipo y hasta mi ropa de snowboard. He tenido la oportunidad de conocer y practicar con su hermosa familia y, con los años, Paulo se convirtió también en un gran amigo. Su pasión por el snowboard es contagiosa y consigue que uno también quiera seguir aprendiendo y mejorando.

Yo no me canso de recomendarlo. De hecho, a los que practican ski siempre les digo que dejen los skis y se pasen al snowboard, porque yo ya tengo al mejor profesor del mundo para enseñarles. 🏂❤️

Myle con su snowboard en la montaña
Myle descansando con su snowboard en la nieve
Myle compartiendo una jornada nocturna de snowboard
Myle practicando snowboard junto a un compañero
Myle sonriendo junto a una compañera en la nieve

Leanne 🇨🇦

“He gave me the confidence to believe in myself and my abilities.”
Leanne recorriendo una pista frente a las montañas
Leanne practicando snowboard en una pista soleada
Leanne disfrutando una bajada en la montaña

I cannot recommend Paul enough as a snowboarding instructor! When I started taking lessons with him, I was only comfortable riding on my back edge. In just a few lessons, he had me confidently tackling my very first black runs when I was out with my friends!

Paul has an incredible ability to teach in a way that makes you feel comfortable, encouraged, and capable of pushing yourself beyond what you thought was possible. He didn't just teach me the skills I needed to become a better snowboarder; he gave me the confidence to believe in myself and my abilities.

Thanks to Paul, I've gone from simply trying to make it down the mountain to truly enjoying the ride and challenging myself to take on more!

If you're looking for an instructor who is patient, knowledgeable, and genuinely invested in your success, Paul is your guy! 🏂❤️

Sebastián 🇲🇽

“El profesionalismo y la atención de Paulo hicieron que mi primer contacto con el snowboard fuera una experiencia increíble.”
Sebastián durante su primera experiencia de snowboard
Sebastián aprendiendo snowboard en la nieve
Sebastián practicando snowboard junto a su instructor

Viajé a Calgary para visitar a mi hermano y, aprovechando la temporada, decidí aprender snowboard. Ya sabía esquiar, pero nunca en mi vida había probado el snowboard, así que necesitaba un instructor.

Mi cuñada me dio el contacto de Paulo y, desde el momento en que le escribí, su atención fue espectacular. Meses antes del viaje me envió ejercicios para hacer en casa y así llegar mejor preparado para aprender.

El día de nuestra clase no fue la excepción. Paulo fue muy paciente al enseñarme desde cero: cómo moverme con la tabla, practicar en pendientes muy fáciles con la magic carpet y acompañarme incluso en mi primer lift. Además, fue tomando fotos y videos mientras aprendía.

En resumen, el profesionalismo y la atención de Paulo hicieron que mi primer contacto con el snowboard fuera una experiencia increíble. Lo recomendaría con los ojos cerrados a cualquier persona que quiera aprender snowboard.